Los Seminarios Montevideo: | english version
espacios para la reflexión y la propuesta colectiva a través del proyecto
Arq. Salvador Schelotto  


Los Seminarios Montevideo en una mirada retrospectiva | english version  
Arq. Salvador Schelotto  


Inusual confluencia de aportaciones | english version  
Arq. Mariano Arana  


Una reflexión desde el Comité Académico | english version
Arq. Hugo Gilmet  

Los seminarios Montevideo vistos por los invitados extranjeros | english version  

Una reflexión desde el Comité Académico
Arq. Hugo Gilmet


Los Seminarios Montevideo se han constituido en un evento periódico de encuentro entre los ámbitos académico y político – administrativo en el marco de la presencia activa de profesores del exterior y decenas de estudiantes y jóvenes egresados uruguayos y de la región sur del Mercosur. Desde la óptica académica se aspira mediante sus propuestas a posicionar a Montevideo en el debate disciplinar, mediante la práctica y la reflexión del proyecto urbano, del urbanismo temático. En sus más recientes ediciones se han incorporado actores de los sectores público, privado y social y se han habilitado instancias abiertas al público en general, en una innovadora y poco frecuente creación colectiva de conocimiento.

Las actividades docentes - en su acepción más amplia -, que además aspiran a la innovación y la experimentación, requieren de la reflexión y la evaluación continua y plantean tópicos acerca de los cuales existe el anhelo compartido de dialogar, investigar y escribir. Sin embargo, por muchas razones dicha empresa queda postergada.

La séptima edición del Seminario Montevideo, que coincide con el cierre y apertura de nuevos ciclos en el gobierno y administración de las instituciones universitarias, departamentales y nacionales organizadoras brinda la distancia y adquiere la carga simbólica como para justificar plenamente una exploración. Una exploración de un manojo de componentes que confluyen en la fecunda experiencia montevideana de los talleres de proyecto urbano, a lo largo de las ediciones realizadas desde el año 1998, al comienzo de cada año lectivo durante dos semanas de intensa y acelerada actividad.

Variadas ópticas confluyen a la hora de un balance: propósitos e intereses, conceptos y orientaciones teóricas en los campos académico, profesional y pedagógico, así como diferentes territorios y diversas disciplinas están involucrados, por lo que una reflexión enfrenta a una tarea mayúscula. En esta circunstancia, se limita este texto a su carácter de un breve artículo acerca de los Seminarios Montevideo, desde una experiencia en el Comité Académico, en representación de la Intendencia Municipal de Montevideo, acompañando la secuencia anual de los seminarios, sin comprometer la opinión de dicho órgano colegiado, sino exclusivamente la propia.

La reflexión queda abierta, este artículo espero será seguido por otros y los comentarios de lectores son bienvenidos.

En una primera aproximación me interesa plantear tres elementos centrales en la identidad de los Seminarios Montevideo: la modalidad adoptada de trabajo en taller, la constante referencia al ámbito territorial de Montevideo y el urbanismo temático.

Uno: el taller

Los Seminarios Montevideo se estructuran en torno a talleres de proyecto urbano dirigidos por profesores extranjeros con destacadas trayectorias profesionales o docentes. Hasta la realización del VI Seminario Montevideo inclusive se cursaron 38 invitaciones a profesores extranjeros, salvo la excepción en el año 2003 de una dirección ejercida por profesores nacionales. Los directores son asistidos por docentes nacionales y cuentan con el asesoramiento de técnicos, la mayoría perteneciente a las instituciones organizadoras. Los Seminarios Montevideo reúnen participantes muy diversos, desde egresados de la propia Facultad de Arquitectura y de otras instituciones universitarias, hasta estudiantes de los últimos cursos, nacionales y provenientes de la región con la condición establecida por parte del Comité Académico de la exigencia de aprobación de un mínimo de cursos, como requerimiento básico para abordar el proyecto urbano.

Antes de continuar con esta reflexión acerca del taller, merece un breve paréntesis el ciclo de conferencias, evento relevante y paralelo, que junto al taller conforman el régimen de seminario. A pesar de la nutrida asistencia y del carácter autónomo que adquiere para muchos participantes, el Comité Académico ha concebido esta actividad como apoyo al trabajo central de los talleres de proyecto urbano, no siempre logrado pues la tendencia de los conferencistas, en particular de los directores de taller, muy exigidos por la conducción del taller, con frecuencia se remite a presentar sus experiencias y reflexiones que traen con sus maletas.

En consecuencia, la modalidad de taller, de aceptación tácita, es uno de los pilares fundamentales de los Seminarios Montevideo y, con similar significado pertenece a la identidad de la propia Facultad de Arquitectura. Esta relación especular entre los talleres de proyecto urbano y los talleres regulares de la Facultad, sin embargo muestra sus variaciones al igual que los espejos curvos.

La Facultad de Arquitectura, desde su inicio conjunto con estudios de ingeniería y luego de su fundación en 1915 adopta el modelo de la Ècole des Beaux Arts de París con el eje del taller de proyectos arquitectónicos, en variados enfoques desde la composición decorativa a la gran composición paisajística, como ámbito privilegiado del proceso de enseñanza – aprendizaje.

A pesar de los cambios introducidos y de su significado rupturista, el Plan de Estudios del año 1952 (Facultad de Arquitectura: Plan de Estudios y Programas de las Materias , Montevideo, 1953), continúa con la modalidad pedagógica centrada en el Taller de Proyectos.

Sin embargo, aparece una variante del taller, introducida con el Plan de Estudios de 1952, que se denomina el “taller vertical”, que unifica el ámbito de los cinco cursos de Proyectos de Arquitectura desde una visión totalizadora de la planificación territorial. Dicha visión se elabora como insumo de apoyo por parte de los institutos de investigación, con un papel rector del I.T.U. (Instituto de Teoría de la Arquitectura y Urbanismo) en la elaboración del expediente urbano.

Fotografía aérea del curso bajo del arroyo Miguelete
El II Seminario Montevideo, realizado en el año 1999, aborda mediante seis talleres de proyecto urbano, bajo al dirección de los expertos internacionales Pierre David, Ann Pendlenton, Hiroshi Hara, Paulo Mendes da Rocha, Ricard Fayos y Jorge Moscato la reflexión proyectual en torno a la conectividad y paisaje en los bordes urbanos y cuenca del arroyo Miguelete.
Fotografía: Servicio de Información Territorial, Intendencia Municipal de Montevideo, 1998.

Con el fin de la intervención, en el año 1984 irrumpe la llamada “masividad” estudiantil y el consecuente incremento del plantel docente de los talleres y, entre sus consecuencias, las nuevas dificultades que el taller debe enfrentar y el fin del “taller vertical”. De todas maneras, en su apogeo en la década de los años sesenta muchos testimonian que se trataba de una ilusión de verticalidad. Sin embargo, en las últimas dos décadas, a pesar del significativo crecimiento del número de estudiantes, el taller como modalidad de trabajo docente mantiene su vitalidad.

Con el nuevo Plan de Estudios del año 2002, se ratifica el papel vertebral del taller, que se reconoce como distintivo de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República.

Al igual que el “taller vertical”, integrado por grupos de estudiantes de diferentes cursos los talleres de proyecto urbano reúnen participantes con formaciones dispares. También, los insumos de apoyo son elaborados previamente, bajo la orientación del Comité Académico y, en varias oportunidades, con la participación activa del I.T.U. Sin embargo, en el “taller vertical” se condiciona el marco de los trabajos de los cursos iniciales desde las elaboraciones de los cursos superiores. En el taller de los Seminarios Montevideo, no existe esa verticalidad, sin embargo son notorias las asimetrías que subyacen en las dispares experiencias de los participantes, que arrojan su sombra de verticalidad.

En suma y, guardando la distancia debida con la experiencia de los Seminarios Montevideo, con el mismo sentido mítico de un ave fénix “moderno”, nace otra vez el “taller vertical”, seguramente, entre otras razones posibilitado por el reducido número de participantes en términos relativos respecto a la “masividad” de los talleres de los cursos regulares. De mayor interés para estas reflexiones, es la falta de jerarquía, de verticalidad que era propia del “taller vertical”. Los Seminarios Montevideo se ubican más cerca de la concepción integral de Walter Gropius y la idea del taller medieval de arquitectura. Por otra parte, la Exposición de Motivos del Plan del año 1952 no deja de citar al arquitecto alemán.

En el medio nacional no se ha cuestionado la amplitud y heterogeneidad de la formación previa de los integrantes, a pesar que en numerosas oportunidades los directores invitados han manifestado las dificultades pedagógicas en la dirección de un taller integrado por un colectivo tan dispar. Una tendencia de los últimos años muestra mayor homogeneidad, con un aumento de la participación estudiantil y una disminución de la participación de los egresados, pero que desde el Comité Académico se quisiera revertir.

Por otra parte, en la Facultad de Arquitectura, si bien en la actualidad no se identifica una estructura vertical del taller, otro aspecto muy vinculado se refiere al papel otorgado al profesor director del taller, que concede el nombre propio a la identificación del taller. Esta práctica tiene sus raíces en el ámbito nacional en la temprana contratación en 1907 por el gobierno uruguayo de Joseph Pierre Carré, como la figura del maestro como referencia fundamental en la formación en el oficio.

Con el ya citado crecimiento de los talleres, que más se parecen a una federación de cursos o de talleres, la nominación personal resulta anacrónica. Los propios talleres reivindican una identidad colectiva, más programática que personalista. Sin embargo, los Seminarios Montevideo, vuelven a la contratación del profesor extranjero que en la tradición academicista otorga su nombre al taller, en este caso como un ave fénix “academicista”. Si bien el aspecto nominativo es menor, se identifica en la experiencia de los Seminarios Montevideo un amplio espectro de actitudes, que también son aptitudes, en el desempeño del director del taller frente al colectivo. El abanico de diferentes papeles desempeñados por el director de taller respecto a los docentes adjuntos, asesores y otros colaboradores y, fundamentalmente, frente al colectivo de participantes es muy amplio en la breve historia de los Seminarios Montevideo. El énfasis en los enfoques pedagógicos, por un lado, y en los enfoques disciplinares y profesionales por otro, tensan esta diversidad cultural no exenta de conflictos, que se transforma en rico calidoscopio que desde este otro ángulo identifica los Seminarios Montevideo. En este contexto, los directores de taller son siempre un punto de referencia. Se convierten en referentes magistrales que traen consigo los debates de punta, de otras sociedades contemporáneas.

Estas inquietudes encuentran eco en el trabajo colectivo del taller, de los participantes y del equipo de docentes adjuntos que se involucran en un intenso y acelerado compromiso, no pocas veces de carácter lúdico. En esta amalgama, en las últimas ediciones los asesores han actuado como un equipo de integración multidisciplinaria que se pone a disposición de todos los talleres.

Por último, el pluralismo de la cátedra de Proyecto de Arquitectura en la Facultad de Arquitectura muestra otra relación especular coherente con la organización de los talleres de proyecto urbano de los Seminarios Montevideo. En la ya citada Exposición de Motivos del Plan de 1952, se puede leer un pasaje en el que también en esos años se señalaba la pluralidad de corrientes que se expresaban en el medio local, cuando se refiere a que: “ desde hace una década hay varias tendencias arquitectónicas” . En respuesta a esta situación, se otorga continuidad al probado modelo de las cátedras paralelas de taller.

Dos: el ámbito territorial

En la primera versión del Seminario, el otro pilar de su construcción institucional fue la Intendencia Municipal de Montevideo, en una relación directa con el Plan Montevideo –Plan de Ordenamiento Territorial (1998 – 2005) El Plan Montevideo fue elaborado a lo largo de dos años, en los ámbitos municipal y universitario, a partir de un convenio firmado entre la Intendencia Municipal de Montevideo y la Universidad de la República en 1995. La redacción culminó hacia fines de 1997. En marzo del año siguiente se celebró el I Seminario Montevideo. En setiembre de ese mismo año 1998, la Junta Departamental aprueba el Plan Montevideo. El denominador común es el ámbito territorial de Montevideo y el área metropolitana.

En la etapa preparatoria de los Seminarios Montevideo, el Comité Académico elabora, recopila y sistematiza información acerca del tema central del seminario. También, se selecciona y dimensionan las diversas “ventanas” del territorio montevideano mediante múltiples estudios urbano - territoriales, sociales, ambientales, técnico - sectoriales y sus expresiones historiográficas, cartográficas, estadísticas, normativas, etcétera, en las cuales se desarrollará el trabajo de los talleres. Esta tarea permite introducirse de pleno a las propuestas al comienzo de los trabajos de los talleres. Los últimos estudios sistemáticos del territorio montevideano datan de 1997, cuando culmina la redacción del Plan Montevideo, y además se han operado cambios cualitativos en las estructuras social y urbano – territoriales significativos, fundamentalmente luego de la crisis desatada en el año 2002, que otorgan singular valor a estas sucesivas actualizaciones.

Para los responsables universitarios y municipales, así como para los profesionales vinculados a otras instituciones públicas o privadas comienza un manejo activo y creativo de conocimiento en un contexto multidisciplinario e interinstitucional poco habitual en el medio nacional y la formación continua y actualización de los propios técnicos de las instituciones organizadoras. Una aproximación más al conocimiento del ámbito territorial de Montevideo, con una mirada de auténtica naturaleza metropolitana al situarse los estudios en el ámbito universitario, sin las limitaciones de los enfoques jurisdiccionales.

El Plan Montevideo como instrumento de gobernabilidad orienta la acción de los diversos actores y agentes en los procesos de transformación del territorio, sin embargo, la institución municipal requiere del aire fresco universitario. Si el Plan rechaza transformarse en un “plan libro”, pues se plantea un proceso retroalimentado de planificación y gestión, necesita de una reflexión constante. El arco que se extiende desde la propuesta reflexiva, el plan de ordenación territorial, la planificación derivada hasta el proyecto ejecutivo que se materializa en la obra pública, se muestra de modo elocuente en el todavía vigente significado del II Seminario Montevideo, “Conectividad y Paisaje en los bordes urbanos y cuenca del arroyo Miguelete”, que aportó un rico banco de ideas y propuestas. En el Plan Montevideo se proponen diversas figuras de planificación derivada, entre ellas, el Plan Especial Arroyo Miguelete con valor estratégico y de gran significado en la estructura física de la ciudad. Ninguno de los seis talleres que actuaron en el II Seminario Montevideo puso en cuestión el sentido unitario del Plan Especial como proyecto estratégico y los resultados constituyeron la primera validación académica del Plan Montevideo. Las obras recientemente inauguradas del Parque Lineal constituyen la validación político – administrativo de esta relación dialéctica entre plan y proyecto.

Croquis de Paulo Mendes da Rocha
En el II Seminario Montevideo, para el taller Mendes da Rocha (Sao Paulo) el arroyo Miguelete no existe para la ciudad. En consecuencia, se propone “construir la naturaleza”, donde el arroyo es una máquina hidráulica y, a su vez, “arquitecturizar su trazado” mediante la reelaboración de los bordes. Si bien el Plan Especial Arroyo Miguelete no adhiere a esta óptica, por su radicalismo la propuesta del taller Mendes da Rocha es un referente para clarificar los conceptos que sustentan el Plan Especial.
Extraído de: Autores varios: II Seminario Nontevideo. Conectividad y Paisaje en los bordes urbanos y cuenca del arroyo Miguelete, Montevideo, 1999:43

Tres: el urbanismo temático

Si Montevideo es la visión desde los puertos del Guadarrama, en la expresión de José Ortega y Gasset, la óptica universal la aportan los temas considerados. No se trata de la Bahía de Montevideo, sino de los bordes urbanos y el frente fluvial, ni se trata del arroyo Miguelete, sino de los ríos urbanos, ni de tres parques montevideanos, sino de los espacios del ocio de la metrópolis contemporánea y, en particular, latinoamericana. Etcétera. Los temas de los siguientes seminarios mantienen el mismo criterio y aspiración: las puertas terrestres de una ciudad, las oportunidades y desafíos de las transformaciones de los grandes ámbitos metropolitanos, los vaciamientos y extensiones urbanas, las centralidades y, en la próxima edición, los escenarios del turismo metropolitano

El crítico de arquitectura Yorgos Simeoforidis (Yorgos Simeoforidis (1955 – 2002), arquitecto griego de extensa trayectoria en el campo de la historia y la crítica arquitectónica europea), que tan significativa contribución realizara a los Seminarios Montevideo, en un artículo acerca de sus comentarios en el seno del jurado del III Seminario Montevideo, se refiere al futuro “ de hacer emerger a Montevideo en el ámbito internacional como la capital del urbanismo temático (Autores varios: III Seminario Montevideo. Las nuevas formas del tiempo libre. Paisajes de la ciudad metropolitana, Montevideo, 2000: 74). Una clara aspiración que también ha pasado a identificar la experiencia entre otras nacionales y regionales.

No se trata de elaborar en términos profesionales un diseño acabado y finalista, en el marco de un presupuesto y un cronograma de ejecución. Tampoco, se trata de soluciones, que en esa orientación “profesional” alcancen una menor profundidad en su definición proyectual, en función de los plazos impuestos por el seminario de dos semanas de trabajo. No obstante, se reclaman respuestas a los problemas de la realidad territorial y sectorial del departamento de Montevideo y del área metropolitana, en la exploración de las posibilidades proyectuales, factible de plantear en ese acotado plazo, bajo la conducción de un profesor extranjero, que no por su carácter de extranjero sino por la circunstancia de su desconocimiento de Montevideo, ya que en la mayoría de los casos realiza su primera visita.

Las áreas de Montevideo en procesos de transformación identificadas por el Comité Académico para explorar el tema del seminario, una suerte de ventanas activas en el territorio, en general, se comparten por dos talleres. Este mecanismo meramente instrumental de organización en duplas, totalmente aleatorio en la conformación de los diferentes pares de talleres permite confrontar visiones diferentes, dispares, que ponen al desnudo la diversidad, no necesariamente de exploraciones antagónicas, sino muchas veces complementarias. Por otra parte, en general, las propuestas de los distintos talleres han sido muy heterogéneas.

En este sentido los talleres en este contrapunto ceden su lugar protagónico al momento del seminario temático en las últimas jornadas de exposición y presentación de los resultados para el debate ante un jurado informal, que realiza comentarios críticos en régimen de mesa redonda y promueve la reflexión colectiva.

En este momento de evaluación conjunta o de plenarios con el aporte de comentaristas calificados, el evento se transforma en un verdadero seminario, organismo docente de trabajo en común, que se anticipa en los encuentros informales de los pasillos y que culmina con la instancia más formal de presentación final ante el jurado y el colectivo diverso de participantes. En sus mejores momentos se ha creado un ambiente propicio para el debate y el intercambio de ideas en torno a temas que requieren de diálogo, de creación de redes de intercambio y que brinden condiciones para construir futuros consensos interinstitucionales.

A partir del IV Seminario Montevideo se incorpora el denominado Módulo Conceptual que precede al Módulo Proyectual, con conferencias, paneles y debate en torno a los procesos que se aspira abordar seguidamente en los talleres de proyecto urbano. Entonces, se plantea la tensión entre la modalidad convencional de los seminarios universitarios y el reconocimiento a la energía creativa, la actitud propositiva y la capacidad de comunicación de ideas del proyecto. En las siguientes ediciones, si bien el Módulo Conceptual no ha desaparecido de la estructura del seminario, se ha reducido la extensión de esta introducción y la modalidad de trabajo vuelve a centrarse en el eje del taller y el epílogo, con la actuación del jurado, adquiere aún mayor interés.

Los beneficios no se limitan a los aspectos señalados. En el ámbito de la Facultad los trabajos servirán de material de apoyo para los procesos de enseñanza – aprendizaje curriculares, durante el siguiente año lectivo de los talleres. A su vez, las otras instituciones organizadoras, en el marco de sus programas y proyectos disponen de una cantera de

ideas para futuros desarrollos como se ha ilustrado en el caso del Plan Especial Arroyo Miguelete. No menos importante son los contactos de universitarios y profesionales del país con corrientes de pensamiento y orientaciones, en la oportunidad en que se van gestando en otras partes del mundo.

También, abrir la casa ofrece una ocasión de autoevaluación institucional, de modo autocrítico, de apertura al trabajo internacional, incluso y reitero con Simeoforidis de posicionar a nuestra ciudad en el debate disciplinar.

Epílogo: nómades en la metrópolis

En las sociedades contemporáneas la actividad turística se caracteriza por la vida errante sin domicilio o asiento fijo durante el período en que una persona se transforma en turista. Para el turista, en términos individuales, es una circunstancia temporal. Sin embargo, para el ámbito social receptor se trata de masas nómades, pues es una práctica con continuidad o estacional, y por tanto siempre, recurrente y periódica. Los turistas no conforman necesariamente una familia u otro grupo social, pero en general se trata de grupos de cierta homogeneidad y cohesión sociocultural que tienen la práctica del nomadismo incorporada.

En ese sentido, en las sociedades contemporáneas el turismo constituye una práctica social que adopta el nomadismo. En la actualidad, cada vez más, el desarrollo de la propia práctica turística no tiene asiento fijo, el turista realiza recorridos, traza itinerarios que unen puntos relevantes, hitos o atractivos turísticos en el territorio. También, por cierto desde los comienzos históricos del turismo en el siglo XIX, el turista puede adoptar una práctica más sedentaria, en que el traslado tiene un único objetivo y la práctica se puede asimilar a la del peregrino. Sin embargo, esta tendencia hacia el nomadismo plantea los mayores desafíos.

Si se prefiere un sentido más metafórico y menos literal para la caracterización de las actividades turísticas como nómades, la expresión figurada basada en el nomadismo tradicional además sugiere nuevas ópticas. En las sociedades propiamente nómades, el grupo humano es cazador o recolector y se caracteriza por no cultivar los territorios, o en otras palabras, no produce, sólo consume. El equilibrio con el entorno se logra por la vastedad de los territorios transitados. La metáfora expresa un aspecto singular de la reflexión propuesta, que plantearemos seguidamente.

La reflexión crítica acerca del carácter de la actividad en el sentido del nomadismo desde nuestra marginalidad respecto del “primer mundo” se plantea con mayor pertinencia por la falta de compromiso con los lugares y su gente del “nómade” turista, pues dicho distanciamiento cuestiona y pone en peligro la sustentabilidad económica, social y ambiental de los territorios por los que transita el flujo turístico.

El incremento de la velocidad en los traslados es otra característica de la práctica turística contemporánea que aumenta la “otredad” entre visitante y anfitrión, con sus temporalidades tan diferenciadas. Como paradigma de los desafíos y amenazas esbozados nos encontramos con el turista proveniente de los países ricos, que en general, prefiere evitar el contacto con las expresiones de la marginalidad y la pobreza. En consecuencia, los agentes turísticos seleccionan o crean ámbitos de oferta turística excluyentes de ciertos grupos sociales pertenecientes al contexto del territorio receptor.

Parque Lineal en el tramo avenida Agraciada – Vía Férrea, margen izquierda, ejecutado durante el año 2004
El aporte de los Seminarios Montevideo a la cultura urbanística local en un proceso de acumulación verificado hasta el presente desde el año 1998 se extiende desde la conceptualización de los problemas, la discusión de nuevos enfoques territoriales, el rediseño de políticas públicas y, finalmente, nutre la construcción de la propia ciudad.
Fotografía: Carlos Contreras, 2004

La respuesta ha sido los “no-lugares” o espacios del anonimato de Marc Augé – centros de compras, cierta tipología de hoteles de lujo, estaciones de servicio, aeropuertos, los propios medios de transporte, etcétera – que son los espacios de recepción del turista nómada en sus recorridos alrededor del globo terrestre, que recorre con familiaridad como propios, pues son idénticos en todos los lugares.

Sin embargo, también el desarrollo de la actividad turística ofrece fortalezas y oportunidades para el receptor. Como actividad económica de consumo de servicios tiene un efecto de “derrame” en la distribución del ingreso entre diferentes grupos sociales. Por otra parte, los sistemas y estructuras territoriales que se desarrollan con las actividades turísticas pueden brindar oportunidades de recreación y ocio a amplios sectores de la sociedad receptora.

Montevideo es el principal centro receptor de turistas no residentes en el país. En el año 2003, la participación de Montevideo respecto a los visitantes ingresados al país alcanzó el 32,4 %. Además, con relación al turismo doméstico e interno, Montevideo recibe una cantidad muy significativa de visitantes. El producto “sol y playa”, si bien sigue siendo predominante, se acompaña de otras modalidades turísticas no afectadas por la estacionalidad, más diversificadas, como el turismo cultural, los congresos y convenciones y los cruceros, los que tienen a Montevideo como principal destino, aunque con estadías breves e incorporadas a una trayectoria nómada mucho más amplia en el ámbito nacional o regional.

A su vez, Montevideo en una acepción amplia conforma una metrópolis, como otras urbes latinoamericanas, con una fuerte reorganización espacial de actividades, en particular, de ciertos servicios y un crecimiento demográfico muy significativo de la periferia del área metropolitana, originado en migraciones internas. Desde la óptica social esta reestructura ha consolidado una localización espacial de una sociedad cada vez más fragmentada. La práctica del turismo nómada puede ahondar aún más esta tendencia o, por lo contrario, contribuir a la inclusión social, la sustentabilidad ambiental y las industrias culturales en el ámbito metropolitano.

En consecuencia, nos interesa analizar las propuestas de impulso de las actividades turísticas desde la óptica del receptor que se enfrenta a la nueva práctica de los nómades en la metrópolis.

En este contexto, la séptima edición del Seminario Montevideo trabaja con propuestas de proyecto urbano para alcanzar un desarrollo turístico sustentable, mediante el análisis de la inclusión social, el ambiente y las industrias culturales. Por ello, nos preguntamos, ¿Cuál es la construcción más pertinente y adecuada del espacio urbano, en particular, del espacio público para recibir al turista de nueva generación en las metrópolis de la periferia y en la periferia de las metrópolis?