Inusual confluencia de aportaciones
Las ciudades, así como las sociedades, pueden y deben ser entendidas e interpretadas más cabalmente en tanto procesos que en tanto resultados, como consecuencias siempre provisorias, cambiantes y perfectibles de incesantes procesos de transformación y mutación en los cuales intervienen, una gran diversidad de actores, cada uno con sus modalidades y particularidades. Las ciudades no pueden ser consideradas, interpretadas ni mucho menos imaginadas como resultados cristalizados, como un punto de llegada o imagen final a la cual aspirar sino, por el contrario, como un permanente punto de partida y como un desafío a la imaginación creadora. En diversas oportunidades hemos sostenido que las ciudades son permanencia y a la vez cambio, son al mismo tiempo memoria y propuesta de transformación. En diversas oportunidades hemos señalado que las ciudades son el resultado de una conjunción diversa y polifónica, razón por la cual en modo alguno deben ser consideradas como el producto de la intervención de los arquitectos, de los ingenieros o de los intendentes. A las ciudades las hace la gente, a lo largo del paso de las generaciones, superponiendo infinidad de capas sucesivas, generando acumulaciones históricas complejas, diversas y aún hasta contradictorias. En tales procesos son bienvenidas las múltiples aportaciones, las confrontaciones de opiniones, las críticas, los señalamientos, las propuestas innovadoras. Es que la dinámica misma de las cosas conlleva el debate, induce a la crítica, estimula la contrastación de las opiniones y la explicitación de las diferencias, así como también conduce a la búsqueda de los acuerdos y a la construcción de los consensos. El espíritu que nos ha llevado a apoyar con entusiasmo la realización de los Seminarios Montevideo, no ha sido otro que el de considerar frontalmente algunos de los problemas centrales de nuestra ciudad, convocar a múltiples especialistas representativos de variados ámbitos culturales y diversos discursos académicos, confrontar posturas, experimentar alternativas, analizar y debatir los resultados. Transcurridos ya varios años desde su primer edición, en 1998, podemos afirmar en forma fundada que el éxito de los mismos es la natural consecuencia de esa inusual confluencia de aportaciones diversas. Bienvenida su realización. Arq. Mariano AranaIntendente de Montevideo |
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